Kill Team - Iniciación

La guerra llega a la base: Jornada de iniciación a Kill Team
El pasado 15 de febrero, desde primera hora de la mañana, la base de la asociación se transformó en un campo de batalla del 41º milenio.
Celebrábamos una jornada de iniciación a Kill Team, el juego de escaramuzas ambientado en el universo de Warhammer 40.000 y perteneciente a Games Workshop. Un sistema exigente, táctico y muy especializado. Precisamente por eso esperábamos una participación moderada.
Pero la respuesta nos sorprendió.
Con 11 participantes de las 12 plazas disponibles, la sala se llenó de expectación, dados preparados y miniaturas listas para entrar en combate.

Preparados para la misión
Desde el primer momento quisimos que la experiencia fuese directa, sin barreras. Tres mesas completamente montadas, escenografía detallada y Kill Teams ya preparados y listos para desplegar.
El objetivo era claro: menos teoría, más acción.
Se adaptaron algunas reglas para facilitar la entrada a quienes no tenían experiencia previa, permitiendo que la mecánica se entendiera jugando, tomando decisiones y enfrentándose a cada situación sobre el terreno.
Y funcionó.

Aprender luchando
Dos jugadores experimentados se encargaron de organizar la jornada, explicar el sistema y acompañar a los participantes durante las partidas. No solo resolviendo dudas, sino ayudando a entender el porqué de cada decisión táctica.
Las facciones se distribuyeron entre varios jugadores, compartiendo agentes dentro del mismo equipo. Esta fórmula convirtió cada partida en una pequeña colaboración estratégica: comentar movimientos, debatir opciones, celebrar aciertos y aprender de cada error.
La sensación general fue clara: Kill Team no es solo un juego de miniaturas, es una experiencia táctica compartida.

Más que miniaturas
Las mesas hablaban por sí solas. Escenografía trabajada, detalles cuidados y un entorno que invitaba a sumergirse en la narrativa del combate.
Cada disparo, cada carga y cada decisión contaba.
Para muchos fue el primer contacto con el sistema. Para otros, una oportunidad de redescubrirlo desde otra perspectiva. Para todos, una mañana diferente en la base.

Gracias por hacerlo posible
Queremos agradecer especialmente a Sixto Órtiz, principal impulsor de la iniciativa y patrocinador del evento, que aportó la mayor parte de las miniaturas y la escenografía que hicieron posible esta jornada. Y también a Jesús Maqueda, colaborador de esta jornada.
Sin su implicación, la experiencia no habría tenido el mismo nivel.


Esto no termina aquí
Si algo quedó claro el 15 de febrero es que había ganas de escaramuza. Y cuando hay ganas, siempre encontramos una excusa para volver a montar las mesas.
Porque al final no se trata solo de miniaturas ni de reglas. Se trata de compartir mesa, aprender juntos y disfrutar del hobby. Y eso, por suerte, no ha hecho más que empezar